(FAQ) PREGUNTAS FRECUENTES ACERCA DEL TRATAMIENTO PSICOANALÍTICO

 

El psicoanálisis es para todo el mundo, sanos y enfermos. Los mecanismos psíquicos que están en juego en la salud son los mismos mecanismos que participan de la enfermedad.

No hay que esperar a estar enfermo para acudir al psicoanalista. Lo psíquico tiene otras formas de manifestarse además de la enfermedad física o anímica. Cualquier preocupación que se prolonga en el tiempo, decaimiento frecuente, insomnio continuado, incapacidad de mantener relaciones estables en el mundo laboral o en el amor, desgana a la hora de emprender los proyectos vitales, laborales o de estudio, todas son buenas razones para psicoanalizarse.

Pero no solo eso, también nuestra vida anímica necesita de colaboración cuando, siendo completamente sanos, queremos desarrollarnos como personas y crecer espiritualmente. La creatividad, la capacidad de trabajo, el amor, el deseo, la inteligencia, mejoran radicalmente con el psicoanálisis.

 

El psicoanálisis es un tratamiento que se lleva a cabo a través de la palabra. Es un método que tiene en cuenta los procesos inconscientes de la vida anímica y el lenguaje es su único acceso.

A todos nos ha ocurrido alguna vez haber extraviado algún objeto importante y que solo después de algún tiempo podemos volver a encontrar. Olvidamos o perdemos cosas, palabras y hasta nuestro propio deseo. Pues bien, el tratamiento psicoanalítico nos ayuda a recuperar aquello que creemos haber perdido y que estaba todo el tiempo allí, pero fuera de nuestro alcance.

¿No os ha ocurrido, alguna vez, buscar con ahínco lo que tienes en la mano o en un bolsillo? El psicoanálisis te devuelve la energía que creías perdida, la fuerza indispensable para ponernos de nuevo en movimiento.

El psicoanálisis te da lo que ya posees y de lo que, por alguna razón, no podías hacer uso. Pero también es capaz de producir algo nuevo: un sujeto que disponga de todas las energías que la vida en sociedad requiere.

Para ello es necesaria la participación activa del paciente.

 

En las sesiones el paciente es invitado a asociar libremente por el psicoanalista.

¿En qué consiste la asociación libre? Asociar libremente consiste en que el paciente diga todo aquello que se le presenta durante el tiempo de la sesión, sin seleccionar las palabras, sin criticar o juzgar lo que dice por considerarlo inoportuno, vulgar o ridículo. El paciente debe hablar de lo que se le ocurra como si él mismo fuera un espectador, un viajero que a través de la ventanilla describe lo que va viendo.

Puede hablar de cualquier tema y de cualquier cosa, sin que necesariamente sea aquello que crea más importante. Pero tampoco se trata de hablar por hablar. Más bien se trata de dejarse llevar por sus palabras.

En psicoanálisis sabemos que siempre que hable el paciente hablará de su deseo, es decir, de él mismo y de su relación analítica.

 

Las sesiones tienen una duración aproximada de 30 minutos.

 

El número de sesiones se determina en la primera entrevista, variando su número en cada caso, pudiendo cambiar también a lo largo del tratamiento.

No es posible saber de antemano cuántas sesiones necesitará cada paciente, pues el camino se hará largo o corto según el paso del que lo recorra.

No obstante, el paciente experimentará una clara mejoría desde la primera sesión.

 

Comparado con la enfermedad o el padecimiento, analizarse es barato. Siempre es mejor pagar con algo de dinero que pagar con el cuerpo, enfermando o sufriendo.

Lo más costoso es la enfermedad y la tontería.

Las sesiones tienen un precio fijo, que se acuerda entre el paciente y el psicoanalista en la primera sesión, junto con el horario.

 

El psicoanálisis no dura mucho, pero hay que tener en cuenta que se enfrenta a situaciones complejas, situaciones que normalmente llevan un largo tiempo en una posición fija. Además, frecuentemente las personas acuden al psicoanalista como último recurso, después de haber recorrido todo tipo de tratamientos médicos y psicológicos. Lo cual hace aún más ardua la tarea.

Ahora bien, aunque ese no fuera el caso, las afecciones de las que se ocupa el psicoanálisis no son menos complejas por ser psíquicas. Las afecciones anímicas no son imaginaciones o falsas creencias que se resuelven con un consejo o una frase de aliento, sino estructuras de una gran complejidad que requiere un trabajo de parte del psicoanalista y una gran colaboración de parte del paciente.

 

Existe el mito de que hay un empeoramiento del estado anímico del paciente durante el tratamiento. En realidad lo que hay es una mejoría clara desde el primer encuentro, suponiendo para el paciente un gran alivio el poder por fin hablar con un profesional de su situación.

Hay que tener en cuenta, sin embargo, que para poder resolver cualquier problema o dificultad uno tiene que ponerse en el centro de la cuestión. No es posible tratar una afección sin rozar la zona afectada, como no es posible arreglar una muela sin tocarla.

 

Al contrario, el psicoanálisis ayuda a disolver las dependencias anímicas o físicas que padezca el sujeto, en el momento de iniciar el análisis. Las afecciones psíquicas son verdaderas adicciones a situaciones, familiares o sociales, establecidas. Paradójicamente, el sujeto que acude a consulta está muy adaptado a sus formas de padecer, aunque ello le reporte dolor y sufrimiento.

En cualquier caso el psicoanálisis fortalece el carácter y la capacidad de decisión de quien se analiza. Por todo ello, el paciente es capaz de decidir en todo momento sobre la continuidad de su tratamiento.

 

El psicoanalista es alguien que aunque no te diga nada, sabe lo que te está ocurriendo. La escucha es su principal instrumento y requiere una formación continua que le permita atender los procesos inconscientes en juego.

Su papel es estar atento a la producción del inconsciente, es decir, los distintos modos de expresarse los procesos psíquicos inconscientes en el discurso del paciente en forma de síntomas, lapsus, repeticiones, olvidos, silencios, etc.

Un psicoanalista no te dice lo que tienes que hacer en tu vida. Él no tiene respuestas previas a tus problemas, como si fueran píldoras, porque las respuestas hay que producirlas. No hay respuestas antes de comenzar a hablar en sesión.

El psicoanalista te ayuda a producir un sujeto capaz de enfrentar a los desafíos vitales y cotidianos.

 

Sí, el psicoanálisis es eficaz en la resolución de los padecimientos y afecciones anímicas, consideradas por otras especialidades como de carácter desconocido. De hecho es la única disciplina científica capaz de resolver este tipo de conflictos y padecimientos, pues ninguna otra disciplina médica o psicológica tiene en cuenta la vida psíquica inconsciente del sujeto humano.

Lo psíquico inconsciente es el núcleo que determina todo en la vida anímica del sujeto: la conciencia, la voluntad, la sexualidad, la inteligencia... todo está determinado por el inconsciente. De ahí la importancia de una especialidad como el psicoanálisis.

 

El psicoanálisis considera que un sujeto en análisis ha alcanzado un grado de salud, cuando es capaz de hacer algo para lo que está preparado y que, sin embargo, no se sentía en condiciones de llevar a cabo.

Se suele decir que cuantos más verbos pueda conjugar en su vida, mayor será el estado de salud del sujeto. Amar, trabajar, desear, estudiar, producir, ganar, escribir, investigar, construir... son todos verbos que suelen inhibirse durante los procesos afectivos que aquejan al hombre y la mujer de hoy.

Para el psicoanálisis tanto la salud como la enfermedad son producciones, es decir, son el resultado de un trabajo.

 

El psicoanálisis es eficaz en el tratamiento de:
ENFERMEDADES PSICOSOMÁTICAS
TRASTORNOS DE LA SEXUALIDAD
MEDIACIÓN FAMILIAR
SITUACIONES DE CAMBIO

ATENCIÓN EN CRISIS Y URGENCIAS

PSICOANÁLISIS INDIVIDUAL Y GRUPAL